cartel conferencia arzobispoEl lunes día 10 de junio el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla, dictó, en la Capilla de la Hermandad, la conferencia "La Iglesia en la encrucijada de dos pontificados". 

El Sr. Arzobispo fue recibido fue recibido a la puerta de la Capilla por nuestro Hermano Mayor, acompañado por la Junta de Gobierno, ofreciéndole la vara de Hermano Mayor.

El acto, al que asistieron numerosas personalidades y Hermanos Mayores, llenó la capilla, para escuchar las palabras de nuestro Arzobispo. El mismo fue presentado por nuestro Diputado de Formación, N.H.D. Enrique Almagro Jiménez. La conferencia fue un acertado y fino análisis de la situación de la Iglesia a través del momento que supone la transición entre el Pontificado de Benedicto XVI y la llegada a la Cátedra Petrina del Papa Francisco.

En este análisis, se desgranó las claves del Pontificado del más importante teólogo del siglo XX y primera mitad del siglo XXI, desde la sensación de orfandad y la pena que se adueñó de mi ánimo en la mañana del 11 de febrero cuando se confirmó la noticia insólita de la renuncia del Papa Benedicto XVI al ministerio de Supremo Pastor. D. Juan José resaltó su magisterio con sus luminosas encíclicas, el riquísimo acervo de sus catequesis y homilías, de tanta profundidad doctrinal y belleza literaria su servicio a la verdad revelada, protegiendo la fe del pueblo sencillo de adulteraciones o ambigüedades. En estos tiempos caracterizados por una de fuerte ofensiva laicista, el Papa Benedicto nos ha predicado lo esencial: la primacía de Dios, que sólo Dios es Dios, que Dios no puede ser sustituido por sucedáneos.

Incluso en este pontificado, ha publicado en tres volúmenes, escritos a lo largo de estos años, una biografía de Jesús, un hito en la cristología de la edad contemporánea, Sus páginas, no son solo un ejemplo de rigor, sabiduría  es  sobre todo un ejercicio de  amor ardiente a Jesucristo, razón de la vida del Papa, cuyo ministerio se inauguraba con estas palabras emblemáticas: “¡No tengáis miedo de Cristo!… Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a Él, recibe el ciento por uno”. El pasado 13 de marzo, demostrando así que el protagonista del cónclave es el Espíritu Santo los cardenales elegían un nuevo Padre y Pastor de los católicos, el Papa Francisco, rompiendo todos los pronósticos. Desde el primer momento, los pasos, gestos y palabras del Papa Francisco han provocado suscitado una catarata de simpatía y de expectativas en la Iglesia y fuera de ella, que incluso se ha dado en llamar el “Efecto Francisco”.

D. Juan José no dudo en recordar como él mismo fue testigo del amor del Papa, entonces a Jesucristo, cultivado en la oración, en los Ejercicios Espirituales que el Papa Francisco dio a los Obispos españoles en Pozuelo de Alarcón en enero de 2006. Es un  hombre verdad, que predica lo que cree y que vive lo que enseña.

Una de las claves de este nuevo Pontificado, según la sabia opinión de D. Juan José Asenjo, será sin duda el diálogo interreligioso y el ecumenismo. Además se visulmbra éste como un pontificado de una tonalidad claramente reformadora. Destacó la frase del Santo Padre “¡Ah, cómo quisiera una iglesia pobre y para los pobres!”. Según las palabras de nuestro Arzobispo, intuye un ejercicio del ministerio primacial de un claro carácter colegial y revestido de una gran austeridad y simplicidad, alejado de barroquismos en vestimentas, tratamientos, usos y costumbres, con tonalidades menos palaciegas y mundanas. Intuyo también que la reforma que viene nos va afectar a todos, a la Curia, al Colegio cardenalicio y al ministerio episcopal.

Es precisamente en estos momento de grave crisis, la elección del Papa Francisco es un “kairós”, un signo y una llamada apremiante a todos nosotros para que la Iglesia refuerce su papel de sierva y servidora, que no se busca a sí misma y que solo pretende ser samaritana de la humanidad. 

D. Juan José Asenjó terminó su honda y magistral alocución con una cita bíblica, para esta nueva etapa de la Iglesia, en la que definió al Santo Padre como el Papa que necesitamos en esta hora, que está siendo ya para la Iglesia y para el mundo una bocanada de aire fresco y un germen vivísimo de esperanza: “Mirad que hago algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Is 43,19).”

A la finalización de su disertación, aceptó el ofrecimiento, firmando en el Libro de Honor de la Hermandad.